La persona propietaria de mi corazón
y de mis pensamientos.
La persona dueña de mis voluntades.
Te prometo que cuando vengas, si vienes, no dispondré de tu existencia.
Te prometo, retoño mío, que cuando vengas, si vienes, te esperaré.
Con esperanzas, miedos e ilusiones te recibiré.
Sí, lo haré. Estoy segura que lo haré.
Cuando vengas, si vienes, algún día, en mis brazos y cobija te resguardaré.
Orgullosa, con mí pecho, te alimentaré.
Cuando vengas, si vienes, algún día, te amaré.

